Sick, proveedor de soluciones basadas en sensores, garantiza que todas sus soluciones cuentan con las características que demanda esta nueva normativa.
En los últimos años, los AGV se han convertido en una pieza clave en los procesos de producción e intralogística, así como en la industria farmacéutica, alimentaria, de alimentos y bebidas y la de automoción. Tal y como ocurre con otros elementos de automatización, los vehículos de guiado autónomo no son seguros por sí mismos, ya que son utilizados en multitud de tareas y en condiciones totalmente diferentes. Así, la garantía de la seguridad tiene que centrarse en las aplicaciones.
La seguridad como característica primordial
Para cumplir con los retos a los que se enfrentan los procesos productivos y logísticos en la actualidad, los vehículos de guiado autónomo son cada vez más rápidos y operan en espacios compartidos con las personas. Es por ello que se considera fundamental que sus componentes cumplan con ciertos requisitos de seguridad y minimicen los riesgos.
Los sensores Sick forman parte de los sistemas para evitar colisiones o adaptar la velocidad del AGV al entorno. Por otro lado, estos sensores generan señales que posibilitan que los vehículos de transporte y carros sin conductor se puedan desplazar autónomamente.





