¿Qué opina sobre la posible expansión de hubs urbanos?
Me sorprende que esto se considere una novedad. Para nosotros, una delegación o una franquicia son un microhub desde hace décadas, donde se recibe la mercancía y luego se reparte o bien se puede ir a recoger. No sé si el debate se genera por desconocimiento. También me sorprende que se hable sobre reparto en vehículos ecológicos, cuando llevamos muchos años haciendo esto. El Ayuntamiento de Madrid está estudiando la posibilidad de alquilar espacios en los aparcamientos que actúen como microhubs, y no sé por qué es una novedad, ni la razón de que sea una iniciativa pública, cuando somos muchas las empresas privadas que llevamos a cabo estas prácticas desde hace mucho. Ya tenemos una empresa pública que nos hace la competencia desleal, gastándose los impuestos de todos en dar pérdidas. No lo necesitamos, porque somos muy eficientes en nuestra operativa.
¿Es fácil adaptar la dimensión empresarial al auge del comercio electrónico?
Su auge es un escenario idílico en cuanto a demanda. Solo nos falta adecuar los precios a la realidad y esa es una de las razones de la creación de la Dirección de Último Km en el Convenio. Cada día tenemos más clientes particulares, que compran desde su teléfono, y va creciendo el impacto de la distribución del comercio electrónico, que sigue al alza aunque un poco más despacio que el año pasado. La pandemia ha sido clave en esta expansión. Incluso desde la perspectiva de la sostenibilidad, es mejor solicitar el producto por Internet que desplazarte o hacer kilómetros a la tienda con un vehículo privado, gastando combustible y tiempo. Podemos hablar de que reducimos la huella de carbono hasta nueve veces, y eso es sostenibilidad. La tecnología está ahí, permite prestar servicio y para eso estamos, para ampliar nuestra oferta, pero a su justo precio.
¿Hacia dónde va el negocio de la mensajería?
Hacer una previsión a más de tres años es muy complicado. Estamos en un momento que requiere reducir la huella de carbono, renovar flotas y dar respuesta al crecimiento del comercio electrónico. Tenemos que centrarnos en incrementar la eficiencia de este tipo de entregas, prescindiendo del almacenamiento y mejorando nuestra capilaridad a nivel nacional.
¿Apostaría por la intermodalidad?
En no mucho tiempo, algunas líneas de ferrocarril se abrirán a las empresas. Transportar mercancías de este modo, incluso por alta velocidad, sería más eficiente para determinados tráficos, corredores y volúmenes, sacando camiones de las carreteras. Lo público está muy bien si las empresas privadas no pueden hacerlo. No entiendo la existencia de Correos hoy en día, por ejemplo. Si la alta velocidad se abre y se gestiona mucho mejor, algunas empresas podrían apostar por esta solución, lo que además sería también una respuesta ante la escasez de conductores (aunque a nosotros no nos afecta en gran medida) y una mejora en la conciliación esas personas. Para ello, la Administración nos tiene que ofrecer la posibilidad a las empresas privadas.





